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¿Sobrevivirá el liderazgo a la era de la IA?

Recientemente, tras una sesión de coaching ejecutivo, un CEO me planteó una pregunta inquietante. Somos conscientes de que muchas competencias se van a volver irrelevantes con la inteligencia artificial (IA). Pero ¿sobrevivirá el liderazgo a la era de la IA?

Recordé la mítica historia del matemático británico Alan Turing (la “manzana mordida” la dejamos para otro momento). Un relato de genialidad y tragedia, en el marco de la II Guerra Mundial (1939-1945). Un pionero cuyo legado se entrelaza entre la IA y el liderazgo.

Quizá hayas visto la película de 2014 “The Imitation Game”, protagonizada por Benedict Cumberbatch. Un biopic sobre Alan Turing y su equipo, famosos por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina “Enigma”. Esto, determinó el devenir de la guerra en favor de los Aliados. Lejos de ser admirado como un héroe, Turing fue acusado y juzgado por su condición de homosexual en 1952.

El programa de Turing para posicionar los rotores de la máquina de cálculo “Bombe”, significó el inicio de la IA, aunque muy rudimentariamente. Planteó una cuestión fundamental, ¿pueden las máquinas pensar?

Asistimos atónitos a un momento fascinante, una auténtica revolución. La evolución de la IA, especialmente con desarrollos recientes como Chat GPT 3.5, nos ha llevado a un punto de inflexión. Estamos viendo máquinas que no solo procesan datos a velocidades inimaginables, sino que también aprenden, se adaptan, y en ciertos aspectos, superan la inteligencia humana.

No voy a hacer ninguna aportación técnica. Estaría obsoleta pasado mañana. Pero si hay algunas reflexiones que me han surgido, a raíz de esta conversación.

¿Estamos preparados para abrazar y liderar estos cambios?

Las máquinas son mejores

Desde tiempos pretéritos, hemos inventado máquinas para hacer nuestra vida más fácil. Las maquinas son mejores que nosotros: más rápidas, más fuertes, más precisas, con procesos ininterrumpidos o haciendo tareas peligrosas. Pero, hasta ahora, nunca fueron más inteligentes que nosotros.

A diferencia de cualquier máquina, la IA tiene la capacidad de procesar y analizar datos a una escala y velocidad que nos supera con creces. No solo mejora la eficiencia y la productividad, también introduce una nueva inteligencia en el lugar de trabajo.

Como líderes y gestores de talento, nos enfrentamos al desafío de integrar la IA en nuestro desempeño.

Sin embargo, aun con todas sus capacidades, sigue siendo fundamentalmente diferente de la inteligencia humana. No puede replicar completamente la toma de decisiones humanas o la intuición, como nos explican Mariano Sigman y Santiago Bilinkis en su libro «Artificial: La nueva inteligencia y el contorno de lo humano«

Según los autores, hay algunos escenarios que deberíamos tener en cuenta.

  1. La IA está revolucionando aspectos de la vida cotidiana y la sociedad, desde cómo trabajamos hasta cómo interactuamos socialmente.
  2. Tiene Impacto Económico, transformando las industrias, con la automatización del empleo y el cambio en la naturaleza de muchos trabajos.
  3. También tiene Implicaciones Éticas, como la privacidad de los datos, el sesgo algorítmico, o la necesidad de un marco ético.
  4. Nos invita a imaginar cómo será el futuro de la IA y su relación con la Humanidad, ya que la IA podrá evolucionar y crear posibles escenarios inciertos.
  5. Y finalmente, nos plantearemos cómo será la interacción de los seres humanos con la IA, y cómo puede influir y ser influenciada por la cognición humana.

Esto nos lleva a una cuestión crucial. ¿Qué habilidades necesitamos desarrollar en esta nueva era?

Algunas competencias se han vuelto irrelevantes

Mientras estaba en la Escuela, en los 90, trabajaba unas horas en una ingeniería del sector energético. En el estudio, yo mismo delineaba los planos de algunos proyectos. Cuando incorporamos el autoCAD (me suena su versión 2.2, sin tableta y en inglés), los operarios del taller, me pedían que les dejase ver cómo “tiraba los planos” un plotter de 8 plumillas. Una suerte de baile y coreografía elegante, rozando la perfección; la de aquellos tiempos.

Estas competencias que yo adquirí se volvieron irrelevantes, las olvidé. La tecnología, casi siempre la vimos como un avance. ¿Cuál es la diferencia ahora? Quizá, que nos sentimos más amenazados que nunca.

La IA está transformando las competencias necesarias en el liderazgo. Tareas rutinarias y análisis de datos masivos van a ser delegados a sistemas de IA. No significa que estas competencias estén obsoletas, sino que su importancia se ha reducido en comparación con otras habilidades más centradas en la interacción humana y la gestión estratégica.

Los líderes deberán enfocarse más en habilidades como la creatividad, la empatía, la gestión del cambio y la capacidad para integrar tecnología y talento humano.

Pero incluso esto, podría cambiar. Alguien me comentaba que un conocido mantenía conversaciones de cierta transcendencia con su IA. Al fin y al cabo, es alguien dispuesto e inteligente para ayudarnos continuamente. Conversamos con ella. Hablar con un ser humano o con una IA. ¿Hay alguna diferencia?

La tecnología mediatiza nuestras relaciones. Nos acerca, o nos aleja de lo humano. Incorporada a nuestra vida, expandirá nuestras capacidades muchísimo, aunque pueda llegar a ser perturbador.

Otra cosa es, que todo lo poderoso puede utilizarse para hacer el bien, o para hacer el mal.

La clave estará en equilibrar la eficiencia de la IA, con el juicio humano y el liderazgo ético.

¿Qué habilidades estás dispuesto a perder?

Tenemos claro, que la IA tiene un impacto significativo en la forma en que lideramos y tomamos decisiones.

¿Estás dispuesto a renunciar a habilidades alentando nuevas competencias y dinámicas que permitan un enfoque más colaborativo entre humanos y máquinas?

Con sistemas de IA que pueden analizar complejos conjuntos de datos, y anticipar tendencias, los líderes pueden tomar decisiones más informadas y basadas en indicadores. Sin embargo, esto también plantea la cuestión de cómo equilibrar la intuición humana con las recomendaciones basadas en IA.

Mientras que la IA puede llevar a cabo tareas y análisis con una eficiencia impresionante, la dirección, motivación y gestión ética de equipos sigue siendo un dominio profundamente humano. Los líderes del futuro necesitarán no solo entender y adaptarse a las tecnologías de IA, sino también redefinir sus roles para complementar las capacidades de estas tecnologías.

La pregunta que Turing planteó hace décadas sigue siendo relevante: no se trata solo de si las máquinas pueden pensar, sino de cómo nosotros, como líderes, pensamos y actuamos en una era dominada por máquinas cada vez más inteligentes.

Todos sabemos que esto no se usará sólo para nuestro bien. Y para esto, hemos de prepararnos.

En este mundo cada vez más líquido, a veces parece que deberíamos conformarnos con el asombro de saber, que estamos vivos.

¡Pues no me conformo!

Sigamos.

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Javier Alonso