Supervivencia en equipo y "la sociedad de la nieve"

Supervivencia en equipo y “la sociedad de la nieve”

¿Viste la película dirigida por J.A. Bayona, “La sociedad de la nieve”? Todo el mundo sabe de qué trata. Extraordinaria cinta comparada con la mediocridad de “Viven”.

Relata el accidente en los Andes (1972), del equipo de rugby Old Christians Clubel, y otros ocupantes del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya. Un tema duro y abrumador.

Ha habido muchos accidentes. ¿Cuál es la diferencia que marca la diferencia?

La película me gustó. Mucho, por la maestría con la que está contada. Aunque narrarla en off, siempre es efectista, te conmueve y te toca el corazón. Si te dejas, claro.

Nando Parrado, superviviente, asegura en una entrevista que “los espectadores, cuando vean la película, van a poder experimentar lo que nosotros sentimos”. Eduardo Strauch, otro superviviente, dice que: “Esta es la historia como siempre esperé que se contara”.

La variable determinante para la supervivencia

Desde hace años, utilizo la historia para facilitar algunas dinámicas con algún equipo. Es una historia asombrosa, de coraje, amistad, liderazgo y equipo.

Jugué con pasión al rugby. Los veteranos hablaban con admiración de la hazaña de los Andes. Pero, ¿por qué resulta tan fascinante?

La función básica de los humanos, y los animales, es sobrevivir por encima de todo. Estamos programados, tanto genéticamente, como biológica y psicológicamente para sobrevivir, ocurra lo que ocurra”, explica el catedrático de Psicología Clínica, Elisardo Becoña.

Para que los humanos puedan sobrevivir en una situación extrema, deben activarse una serie de mecanismos propios del instinto de supervivencia.

Primero, las ganas de vivir junto con la esperanza de conseguirlo. En el accidente de los Andes, primaba el anhelo de ser rescatados.

Después, otra variable determinante, la existencia del grupo. Esto nos hace humanos. Permite plantear ideas nuevas, abordar desafíos, mejorar el optimismo, la seguridad. También permite valorar lo que se puede perder.

Grupo, equipo. ¿Qué más da?

Es curioso. No hay compañía que se precie, que no hable de la importancia del trabajo en equipo. Pero, hay muy pocos equipos. Menos aun, Equipos de Alto Rendimiento. Y muchos grupos de personas trabajando juntos. ¡Eso no es un equipo!

Muchos directivos con los que trabajo son individualistas, aunque ambiciosos. Tienen enormes dificultades de delegación, comunicación y trabajo colaborativo. Empezando por las escasas habilidades sociales que algunos despliegan. Pero sus números, son impecables. Y las compañías lo saben.

¿Es una apuesta de futuro, seguir fomentando la individualidad y la primacía de los resultados a corto?

Que se lo pregunten al que se zampó, “de una tacada“, todas las chocolatinas del avión accidentado. Eso sí, ese día estaba satisfecho y relajado.

Acumulo mucha experiencia con equipos. También otros. Pero he visto tres variables recurrentes que impiden la existencia/creación de Equipos.

  • Individualismo de los líderes. El modelo de sociedad y los resultados perpetúan esta cultura y actitud. Las burbujas en que vivimos nos lo permiten. ¡No, si lo importante para nosotros es el equipo! Ja, ja.
  • El equipo no entrena para serlo. La costumbre: juntar grupos sin ton ni son, y esperar que funcionen. Mejor dicho, pasaban por allí. ¿Qué y quién los entrena? Ah, que son autodidactas, y muy “buenos tíos”. O tías.
  • Nunca es el momento. Las compañías, más bien sus líderes, ponen continuas excusas. Nos urge digitalizarnos. Tenemos muchos proyectos abiertos. No es el momento. ¡Bla, bla, bla! Y ahora con la IA, que nos va a salvar, menos. ¡Esto de las soft skills son chorradas para flojos!

Todo marcha bien

Y podemos seguir diciendo en los foros, congresos y webinarios, que todo marcha bien. Que progresamos, somos buenos directivos y trabajamos en equipo.

Pero, en España somos un desastre en productividad. Ha bajado un 7,3% en 23 años. A la cola de la OCDE. ¡Bravo!

Y la calidad directiva en España, según el foro de Davos, ha bajado 20 puestos en 15 años. Ya estamos en el 46º. ¡Y sin freno!

Pura y simple matemática. Si trabajásemos en equipo, y fuéramos buenos directivos, ¿tendríamos esos indicadores?

Hay excepciones notables, pero muy pocas. Busca el número de sociedades con trabajadores en España. ¡Echa cuentas!

¿Quieres cambiar algo en tu compañía? Dedica tiempo y recursos a tus equipos. Nos lo dicen los que han podido desarrollar un Coaching de Equipo solvente. Hay un antes y un después. ¡Está comprobado!

Los números, ahora, te dan. ¿Y mañana?

Como en los Andes, de los equipos depende nuestra supervivencia. Más, en las compañías pequeñas.

¿Vas a hacer algo o esperas a que te rescaten?

¡Ah, vale!

Sigamos.

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Javier Alonso